sábado, abril 30, 2011

Queremos volver al estadio A-HO-RA!

Desde que, los senadores Espina y Allamand (ambos hinchas de LaU, ambos con ligazón a Los De Abajo) idearon lo que conocemos como Ley de Violencia en los estadios, que no ha existido ningún otro tipo de avance en esta materia. Demás esta decir, que esta ambigua ley, fracaso en todas sus letras. Nadie, fue capaz de querer aplicar mano dura, tanto políticos (insisto, ligados a las barras), como policías y clubes deportivos dejaron que este grupo de delincuentes, llamados lideres de barra, seguidos por un reducido sequito de delincuentes, se tomaran los estadios de Chile.

En la antesala de un nuevo superclásico, el ministro del interior Rodrigo “Harry” Hinzpeter o Hinzpotter, se ha encargado de intentar poner la imagen de que este gobierno acabara con el problema. Nada más alejado de la realidad a mí parecer. Se han dado muchas soluciones, pero ninguna ataca la realidad del problema: el financiamiento por parte de las sociedades anónimas a los barrabrava por una parte y por otra, la precaria condición social de quienes integran estos “grupos de poder”.
Conocido es por todo el país, el hecho de que el principal accionista, dueño y presidente de Blanco & Negro S.A, Hernán Levy, haya reconocido abiertamente el financiamiento de la concesionaria a los forofos albos. Otro más que asumió responsabilidad, pero no culpas, fue Federico Valdés, quien dijo a los medios que Azul Azul S.A financia viajes y bombos de los ex niños del doctor Orozco.
Entonces, ¿de que sirve una ley, un proyecto nuevo, llamado Estadio Seguro, si los mismos dueños del espectáculo, cobijan y alimentan a estos pseudobarristas? ¿Acaso no hay manera alguna en que las concesionarias limiten y eliminen la ayuda a estos? Gobierno dice que no. Que no hay manera de prohibir eso. Yo pienso que sí, es tan fácil como hacer un par de modificaciones a la ley de sociedades anónimas deportivas, donde quede estipulado la prohibición de estas de entregar algún tipo de ayuda económica o del tipo que sea a estas “organizaciones”. Pero hay un problema, hay intereses creados por parte de una elite política de mantener con la mayor cantidad de vacios legales esta famosa ley. Esta elite política es la UDI. A saber: Kiko Valdés, presidente de Azul Azul S.A militante UDI, Gabriel Ruiz Tagle, ex presidente de Blanco & Negro y actual subsecretario de Deportes, militante UDI, Jorge Lafrentz presidente de Caturros S.A, UDI, Joaquín Lavín mantiene acciones en Stgo Wanderers debido a que intento ser senador por la V Costa, por dar algunos ejemplos.
Otro punto de conflicto fue el empadronamiento de las barras. ¿Cuál es el fin? Si en el clásico de hoy sábado, integrantes de la Garra Blanca saltaran desde Andes a la galería. Tácitamente, con esta medida, se está justificando y legalizando la existencia de estos grupos de hinchas, ya que al estar empadronados, tienen GARANTIZADO un lugar de privilegio en el estadio. ¿Habrán pensado en eso quienes idearon tan brillante idea?
Como dije anteriormente, la solución pasa por modificar ley de sociedades anónimas deportivas, amarrándola a una ley de violencia en los estadios, donde quienes apoyen y financien a este tipo de organizaciones, tengan la misma responsabilidad penal de quienes causan desmanes.
Pasando a otro punto dentro del mismo tema, muchos sociólogos han hablado y explicado el tema barrabrava y explicado el comportamiento de este. Generalmente, personas excluidas de la sociedad, que buscan en este tipo de grupos sentir, por primera vez en su vida, un sentimiento de pertenencia, el cual la sociedad les ha quitado, al desplazar a sus familias a la periferia de Sgto., en condiciones muchas veces precarias, sin acceso a educación ni salud dignas.
A fin de cuentas, al parecer, mientras la sociedad no cambie ni enfoque el rumbo, seguiremos viendo futbol solamente por televisión.