9 de la noche, recién saliendo del trabajo, camino hacia el metro debajo de una lluvia inclemente, tanto así ,que no había caminado una par de metros y ya estaba mojado, como si me hubiesen tirado un balde de agua por la cabeza, mí única compañía en ese trayecto era mi mp3, una sopaipilla y un perro pulgoso que intentaba entrar en lastima por un poco de comida, aun me faltaba por llegar a mi destino que me transportaría a mi casa y en la calle no se asomaba ninguna persona, solo autos y micros, que salpicaban agua para todo lados. En la esquina un accidente, seguramente por alguien que no había respetado el semáforo, mucha gente en el lugar, infaltable familia miranda en el lugar, unos arribas de otros como si nunca hubiesen visto un accidente de transito, yo seguí mi camino y solo me detuve para ver el charco de sangre que había alrededor del accidentado, aun no llegaban ni carabineros y emergencias, y el cuerpo del finado seguía en el cemento, mire un poco mas y vi. Unos metros mas allá y el auto del accidente que había chocado contra una reja de un colegio, menos mal era de noche o mas la caga hubiera quedados seguí mi camino bajo una incesante lluvia, hasta que por fin llegue a un lugar bajo techo, abrí mi mochila y saque 500 pesos del bolsillo para comprar el boleto, en la fila había una chica que no podía dejar de mirar, bajita, mas bien delgada, e igual de mojada que yo, tenia unos veinte años mas o menos.
Me quede un buen rato mirándola, quizás analizándola, quizás solo por mirarla, me cautivo su risa y sus ojos, tenia ganas de hablarle, pero decidí seguir mi camino.
Baje hasta el andén, sin ningún apuro, no tenia nada que hacer en mi casa, solo llegar a descansar, quizás ocupar el computador o ver algo en la tele. Detrás de mi venia ella, casi se queda afuera del metro, en el intento por subir la puerta la apretó un poco y yo la ayude a entrar, me di cuenta que le di un poco de vergüenza el hecho y se sonrojo, le dije que no se preocupara, que no era a la primera persona que le pasaba, bastaron esas palabras para que me regalara una sonrisa, fue algo que no me había pasado antes, pero fue bastante agradable. Nos fuimos conversando de todo un poco, sentados en el vagón del metro, hacíamos casi el mismo recorrido, con ella el viaje se hizo bastante largo, el tiempo se anduvo tomando un descanso, reímos bastante y la confianza fue mutua y al instante, me dijo que pololeaba, pero que estaba triste y estaba a punto de terminar la relación, yo le dije que tuviera calma y que dejara fluir las cosas, y que pasase lo que pasase era cosa del destino y que era lo que le esperaba…
(continuara)
2 comentarios:
asi son las situaciones de la rutina, de aquellas anecdotas comienzan las mejores historias, como sabes si esta señorita termina siendo una persona importante para ti...siga escribiendo, esta bueno el blog.
hola :)
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