Es verdad y no diré lo contrario. El jueves, después del partido de ida, no podía en pena. Pena, escondida detrás de mucha impotencia y rabia. LaU siempre fue más, siempre busco el partido, pero quizás, careció de inteligencia y paciencia para abrir esa defensa que planto la Católica.
Nunca esconderé mis críticas hacia Sampaoli (ya no será Callampaoli), pues su sistema táctico carece de equilibro entre ataque y defensa. Además, suele no acertar los cambios y la lesión de Rodríguez que fue sustituido por Puch, no hacia más que darme la razón.
Tampoco esconderé mis críticas hacia Puch y Canales. El primero, nunca fue un jugador de clásicos, el domingo tampoco fue la excepción, salvo la jugada del cuarto gol. Y el segundo, no era ni la sombra del que la rompía domingo a domingo en Unión Española. Le peso la camiseta.
A pesar de todas mis críticas, algo me decía que no perdiera la fe. Estuve intranquilo y pensando en la vuelta los días restantes. Recordaba todos los partidos que LaU había dado vuelta solo con el corazón, en los resultados que en antaño el equipo sacaba con jugadores menos y en condiciones más que adversas. Eso me daba un poco mas de fe.
Llego el día, no podía mantenerme tranquilo. Marcelo, viajo desde Loncoche con la fe intacta, esa fe, fue la que hizo que terminara de creer. Pensaba en el 2005 y la final pérdida, en las lágrimas derramadas después de que Waldo malograra el penal, en que teníamos que sacarnos esa espina que llevábamos clavada después de tanto tiempo.
El 1-0 solo fue nerviosismo, el empate me intento derrumbar, pero el ímpetu y el empuje me decían que se podía. El autogol me hizo pensar en que se podía, aunque no podía más de la ansiedad y los nervios. El penal me llevo a las lagrimas y el puntazo de Canales me llevo al pasado, a recordar lo mucho que costo volver a ser campeones después de 25 años…
Aunque el corazón se me parta en dos. Siempre seguiré contigo, no conozco otra forma de ver el futbol sino es con sufrimiento. Aunque me enceguezca y vocifere por la rabia y pena, siempre creeré, porque nuestra historia es así, porque mientras unos gozaron durante mucho tiempo, nosotros vivimos las penas del infierno en segunda división. Por que de pequeño me enseñaron lo que es la pasión, lo que es ser de la gloriosa Universidad de Chile, porque no conozco la vida sin sufrimiento, porque no quiero una vida sin tus colores. GRACIAS POR DEVOLVERME LA FE !! GRACIAS POR HACERME LLORAR COMO UN NIÑO!!
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